INFORME SEMANAL DE LA COYUNTURA

Semana del 28 de julio al 11 de agosto de 2025

Analizar la coyuntura es reflexionar la situación actual sobre el enfrentamiento entre las fuerzas, estrategias y acciones de los dominadores versus las fuerzas, estrategias y acciones de los dominados, a partir de los aspectos económicos, políticos, culturales y sociales de una porción de la realidad mundial, regional y nacional. La finalidad es analizar la correlación de fuerzas de las clases sociales y la lucha de clases, en aras de construir estrategias y tácticas de lucha política y social orientadas a transformar la realidad.

¿Qué ocurre en el mundo?

El presidente de E.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que aplaza por 90 días el regreso de aranceles elevados sobre productos chinos. El plazo se extiende así hasta el 9 de noviembre. La guerra comercial del magnate estadounidense está encontrando una fuerte resistencia por China, país que cada vez se encamina a ser la principal economía a nivel mundial. Además esta guerra comercial está provocando la reacción de potencias emergentes como Brasil, cuyo gobierno ha firmado un memorando de entendimiento con el gobierno de Rusia para crear mecanismos de diálogo y de cooperación económica y financiera; mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos decidió cancelar una reunión con el ministro de Hacienda brasileño. Otros países también están buscando alternativas frente a la agresividad comercial de Trump, como representa el acercamiento de Indonesia y Perú y la firma del Acuerdo Integral de Asociación Económica para dinamizar el comercio binacional. El mundo está mostrando dos actitudes muy distintas frente al accionar de la administración Trump: humillante vasallaje al estilo de la Unión Europea o digna resistencia como la de algunos países del sur global.

Alaska será el escenario donde el inquilino de la Casa Blanca y el mandatario ruso, Vladímir Putin, se reunirán el próximo viernes, 15 de agosto para abordar posibles soluciones al conflicto en Ucrania (OTAN vs Rusia), en dicha reunión no estará presente el presidente ucraniano y todo parece indicar que la concesión de territorios será un tema central. Mientras, la Unión Europea destinará a Ucrania otros 1.600 millones de euros (1.860 millones de dólares) pero no de su propio bolsillo, sino procedentes de las ganancias de los activos rusos congelados, es decir, prácticamente le están robando el dinero de Rusia depositado para dárselo a Zelensky; desde el estallido del conflicto ucraniano en febrero de 2022, Estados Unidos y la Unión Europea han congelado más de 300.000 millones de dólares en activos estatales rusos. Lamentablemente los gobernantes europeos están empecinados en una carrera armamentística contra Rusia y no llegar a negociaciones de paz.

El total de muertos en Gaza asciende a 61.499 y los heridos a 153.575 desde el inicio de la ofensiva israelí, que se extiende por casi dos años. El Ministerio alertó además sobre el incremento de muertes por hambruna, que en las últimas semanas ha alcanzado 222 fallecidos, de los cuales 101 son niños. Las autoridades sanitarias han denunciado que el hambre y la desnutrición se agravan debido a restricciones en el acceso a ayuda humanitaria, intensificadas por los bombardeos y ataques contra civiles que intentan obtener alimentos. El Ministerio de Sanidad responsabiliza a la escasez de combustible, la falta de repuestos y recursos para reparar ambulancias, y la ausencia de maquinaria pesada para rescatar a personas atrapadas bajo los escombros como factores que dificultan la atención médica y el salvamento. Además, señala que heridos y desplazados son atacados incluso en las inmediaciones de los puntos de distribución de ayuda, lo que agrava la crisis humanitaria. Toda esta barbarie ha obligado a algunos países a mostrar un mínimo de decencia y han optado por medidas como reconocer formalmente al Estado de Palestina, tal como lo hará Australia en septiembre. Además, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el asesinato de seis periodistas palestinos en un ataque aéreo israelí perpetrado en la ciudad de Gaza. La mayoría eran trabajadores de la cadena Al Jazeera. Al menos 242 periodistas palestinos han muerto en la Franja Gaza desde el comienzo de la guerra, según la ONU convirtiéndose por mucho en el lugar más peligroso de la tierra para ejercer la labor periodística.

¿Qué pasa en Nuestra América?

Este jueves entraron en vigor las medidas arancelarias impuestas por Trump a más de 70 países en todo el mundo, y todo indica que buena parte de nuestra América está haciendo un distanciamiento inesperado de los vecinos del norte, quienes particularmente presionan más a Brasil, México y Colombia, economías robustas del continente. Sin embargo, tales chantajes despiertan el orgullo nacional de dichas naciones y su necesidad de fortalecer los lazos con el Sur Global, en especial con los BRICS.

Luego que Donald Trump endureciera las medidas arancelarias (como medida coercitiva) a Brasil, para presionar al gobierno de Lula y al Órgano Judicial en torno al juicio desarrollado contra Jair Bolsonaro, con impuestos a más de 60% de los productos exportados a EEUU con un 50% de aranceles, al igual como lo hizo con la India, ha abierto más la necesidad y urgencia del gobierno de Lula por afianzar las relaciones con la India a través de acuerdos para ampliar su comercio bilateral a 20 mil millones de dólares para 2030, y ya gestiona diálogos con Rusia y China para enfrentar el unilateralismo impulsado por EE. UU.

Otro efecto que ha generado las políticas estranguladoras y de chantaje de EE. UU, así como las presiones locales en el Congreso y en las calles de los Bolsonaristas en Brasil, es que la popularidad de Lula, en vez de disminuir, ha ido en aumento, y ahora lidera en todos los escenarios de primera vuelta para las próximas elecciones.  Además, no sólo en el país ha crecido, sino con más de 40 países que han mostrado solidaridad con Brasil y Lula por las últimas posturas dadas en torno a la política trumpista. 

Sin lugar a dudas, la guerra arancelaria de Trump acelera la reconfiguración del contexto internacional que está llevando cada vez más a los países de economías emergentes al multilateralismo que fortalece nuevas relaciones, más de interés nacional que ideológico, donde prevalecen relaciones comerciales de mayor respeto y cooperación.

La política imperial del trumpismo no sólo se ha quedado en el chantaje arancelario, sino que ha pasado a acciones más agresivas que atentan contra las soberanías nacionales, principalmente en países donde la política está en proceso de despojarse de las élites y que está siendo devuelta gradualmente a los pueblos.

Es el caso de Venezuela, luego que el gobierno de Nicolás Maduro profundiza su apoyo popular en las recientes elecciones, donde se ejemplifica mejor la construccion de una nueva democracia más popular y, después que el presidente Maduro lograra desarrollar una audaz recuperación de los prisoneros migrantes enviados por Trump a las megacarcel del regimen de Bukele, el Gobierno de EE. UU. ha pasado a una campaña guerrerista en contra de Maduro y su pueblo con la más flagrante violacion de la soberanía, la independencia y la autodeterminación del pueblo venezolano este pasado 7 de agosto con la irrisoria cantidad de $50 millones de recompensa por capturar al presidente legítimo de Venezuela, seguidamente de firmar una orden de operaciones militares directas en el mar y en suelo extranjero contra de «los cárteles», operaciones que resultan ilegales y son una violación flagrante a la soberanía nacional de los países.

A estas mismas acciones reaccionó por su lado la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien señaló que: “Estados Unidos no va a venir a México con los militares. Cooperamos, pero no van a venir. Eso está absolutamente descartado, lo hemos manifestado en todas las llamadas, no está permitido ni es parte de ningún acuerdo.”

En medio de todas estas tensiones en la región, hay un personaje siniestro de la política salvadoreña, que aprovecha la convulsión global, para modificar a su antojo y por intereses de su grupo económico, la Constitución de la República salvadoreña, a la que busca hacer cambios para perpetuarse en el poder y agenciarse más de una década de manipulación y corrupción al frente del gobierno, atropellando con ello, la putrefacta y decadente ya democracia liberal que ha sido incapaz de solucionar los problemas del país y afianzando así con mayor vigor el autoritarismo y la autocracia.

Este domingo, 17 de agosto, el pueblo de Bolivia va a elecciones presidenciales, proceso marcado por la derrota del golpe de estado contra Evo Morales en 2019 a manos de la ultraderecha conservadora y rancia boliviana, quien impuso a la tristemente recordada Jeanine Añez en el Ejecutivo a lo largo de un tormentoso año. El pueblo boliviano en 2020 recuperó el timón del Proceso de cambio bajo el liderazgo del exministro de Economía, Luis Arce Catacora, electo presidente en noviembre de ese año, quien se enfrentó a la crisis política, económica y social provocada por la usurpación política de Añez; pero también a una crisis interna del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP), su instrumento político de gobierno, dividiéndose inicialmente entre los partidarios de Evo  y los de Arce, lo que a lo largo de estos años ha sido grave para el pueblo boliviano y para el proceso de cambio mismo porque ha allanado el camino para que la derecha tenga posibilidades de recuperar el control político-estatal y entregue la riqueza del andino país a los voraces intereses imperialistas.

El final del conflicto en la izquierda boliviana entre Evo y Arce se saldó con la múltiple fragmentación del MAS: Evo Morales y sus partidarios renunciaron al MAS y se resguardan entre sus comunidades desde donde llaman al voto nulo este próximo domingo; por su parte, los partidarios de Luis Arce se quedaron con la institucionalidad del partido político e impulsan la candidatura de Eduardo del Castillo, ex ministro de gobierno del presidente Arce; y una tercera facción del MAS que impulsa la candidatura del senador y presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, bajo una coalición electoral (Alianza Popular). El panorama para cualquiera de los candidatos de izquierda apunta a ser sombrío de cara al próximo domingo, cuando el pueblo boliviano asista a la urnas, ya que la intención de voto según las últimas encuestas los sitúan entre el cuarto y quinto lugar (Andrónico Rodríguez) y séptima posición (Eduardo del Castillo) de la preferencia electoral.

¿Y en nuestro país?

¿Qué pasa en El Salvador? ¿Cuál debe ser la lectura sobre los últimos acontecimientos realizados por la Asamblea Legislativa relacionados con reformas constitucionales? ¿Cuál debe ser el análisis de clase que debemos tener de cara a entender lo que ha pasado en el sistema político nacional durante los últimos años? ¿Es acaso éste el fin de la tan maltratada y menospreciada “democracia” o, solo una maniobra de reacomodo para profundizar la democracia de los ricos y para los ricos? ¿Es el fin de la lucha de clases? ¿O solo un nuevo momento de lucha social, económica y política, que implica la disputa teórica y práctica de la democracia? ¿Es acaso la primera vez que nuestro país enfrenta un reacomodo del andamiaje jurídico de las fuerzas dominantes? ¿Es acaso la primera vez que el poder económico y el poder imperial utilizan gobiernos de turno, modas electoreras para seguir usufructuando los recursos naturales de nuestra tierra salvadoreña, cambiando métodos a costa de la gente?

Este cambio constitucional ordenado desde CAPRES a imagen y semejanza del régimen totalitarista, ejecutado por obedientes autómatas desde la oficina legislativa, ¿pone en peligro los intereses del imperio estadounidense, de la oligarquía criolla y del gran capital transnacional? ¿Cuál debe ser el análisis del momento que atravesamos entendiendo el contexto regional y mundial?

El pensamiento crítico es clave para responder las preguntas anteriores, por lo tanto poseer ese instrumento que examina las ideas, analiza la información, los hechos, estudia datos, cuestiona suposiciones, posturas, discursos, profundiza y debate sobre conceptos y articula pensamiento libertario es fundamental, porque  con el pensamiento crítico y colectivo se construyen  conclusiones para promover la práctica política organizada para el pueblo, diseñar esa ruta, debe de ser el gran primer paso. En tal sentido la memoria histórica es un pilar fundamental para entender los antecedentes de un pueblo salvadoreño, dominado y maltratado por más de 500 años de opresión económica, social, política, cultural, pero sobre todo de dominación ideológica. Y en esto debemos ser contundentes, la población, las masas pobres, desposeídas tienen cadenas visibles y cadenas invisibles. La forma de control, manipulación y dominio están basadas, en lo subjetivo, en las cadenas invisibles que constituyen el pensamiento dominante que hacen que un pobre piense que para su salvación sea un rico quien lo salve y no la organización consciente para resolver sus propios problemas. Esto es dominación ideológica, invisible a simple vista pero fundamental, es la incapacidad de liberarse porque ni tan siquiera se entiende a ciencia cierta si se está siendo dominado. Y esa es la dominación ideológica, la más sutil, la más silenciosa, pero la determinante.

Desde el 2009, las fuerzas conservadoras han buscado modificar el sistema político, en especial el sistema electoral construido y en desarrollado desde la 1992, la cartelización de los partidos políticos (incluido los errores y desaciertos de la izquierda)  y las trampas del sistema corrupto llamado capitalismo y su democracia neoliberal los causantes de la programada despolitización y atomización social que ha conllevado en impulsar el viejo modelo de dominación, pero maquillando de novedoso y cool, estos virajes conservadores han ocurrido durante los últimas décadas, no solo en El Salvador, sino en el mundo. Desde el 2019 ese reacomodo político de dominación se ha consolidado.

Nuevas Ideas es el instrumento político hegemónico en la actualidad, que tiene en el centro del poder a una persona y a su grupito de poder económico emergente, el cual ha hecho un pacto, una alianza con la oligarquía nacional y trasnacional para dejar hacer y dejar pasar negocios. A esto puede llamársele la Concertación Oligárquico Burguesa. El grupito de poder instalado en el Estado navega y se nutre del colonialismo cultural enquistado, que implica el analfabetismo cultural y político, donde luchar contra un meme en redes sociales (arquetipo de dominación mediático) es más difícil que construir propuestas. Es por eso que, para consolidar el poder total, en la autocracia basada en el populismo, el verticalismo, la corrupción y la manipulación mediática necesitan culminar el andamiaje jurídico que garantice la continuación del proyecto populista sea como sea y mientras puedan, ellos entienden que el poder se ejercerse cuando se tiene. En conclusión, las reformas electorales, de acortar tiempos por decretos inconsultos, modificación del llamado gran contrato social en menos de 5 horas (la Constitución), la reelección indefinida y la ultra concentración de poder es la forma de cómo darle continuidad al proyecto personal y grupal de la N; dominar a los pobres y sectores populares es el objetivo, ninguna idea nueva.

El reto y reflexión es y ¿ahora qué? Es básico entender que estos cambios también abren grandes oportunidades dentro de las crisis, la dialéctica nos dice que nada es estático y que estas contradicciones serán el motor de presentes y futuros caminos de lucha, por tanto, construir lógicas de justicia social, de igualdad y soberanía serán claves para entablar otro tipo de democracia, donde el verdadero núcleo de los cambios sea la gente organizada y concientizada para diseñar su propia historia. El poder real no irá a elecciones en el 2027, el poder no asiste a las urnas, nunca lo ha hecho, por lo tanto encontrar grandes entendimientos de corto, mediano y largo plazo,  construir grandes acuerdos, sin imposiciones ni agendas superficiales es el primer paso desde la izquierda y los sectores progresistas, donde la academia, los artistas y sectores laborales, trabajadores por cuenta propia, conscientes de la realidad, logren consensos que nos permitan resistir, desarrollarnos y avanzar en la combinación de todas formas de lucha.

1 comentario en “ ¿Es acaso éste el fin de la tan maltratada y menospreciada “democracia” o, solo una maniobra de reacomodo para profundizar la democracia de los ricos y para los ricos?”

  1. Muy de acuerdo con el análisis pero mientras no se le ponga nombre y apellidos a la lucha por los cambios la clase trabajadora no se orientará de hacia donde hay que poner todo el esfuerzo.
    La clase rica y opresora lo dice y lo aclara nosotros somos capitalistas neoliberales es nuestro sistema y luchan a morir por eso con nombre y apellido.
    Y nosotros por cuál sistema luchamos; decimos por la justicia los ricos también lo dicen, por la libertad los ricos también lo dicen, por la igualdad los ricos también lo dicen, bien sabemos que estos conceptos se vierten simas y nimas entonces debemos diferenciar nuestra lucha en contra posición a la de ellos, entonces será una lucha clara y a la vista, luchamos por la construcción de un sistema social, político, económico, cultural y ecológico SOCIALISTA a la salvadoreña aclarémonos nosotros y aclarémoslo al pueblo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio